Puede que estés leyendo esta píldora de divulgación desde tu móvil en el autobús, o tal vez estés sentado en el despacho o el salón de casa mientras cacharreas con tu portátil. Hay muchas posibilidades. Pero en todas ellas interviene algo que se ha convertido en un bien básico para nuestra sociedad y que ya damos por sentado. Hablo, por supuesto, de la conexión a Internet.
Hoy nos parece lo más normal del mundo. Sacamos el móvil del bolsillo, enviamos un mensaje, vemos una película en streaming o hacemos una videollamada con alguien al otro lado del planeta. Todo en segundos. Pero hace no tanto tiempo, esto era ciencia ficción.
Internet no nació de la nada. Es el resultado de décadas de investigación, colaboración entre universidades, inversión pública y muchas ideas brillantes. Para entender lo revolucionario que fue, primero hay que mirar cómo eran las comunicaciones antes de que existiera.
Antes de Internet: cables, centralitas y paciencia
Hasta mediados del siglo XX, la comunicación a distancia se basaba en tecnologías como el telégrafo y el teléfono. El telégrafo enviaba señales codificadas (como el código Morse) por cable. El teléfono permitía hablar en tiempo real, pero dependía de redes centralizadas y un tanto frágiles.
Si querías enviar información escrita rápidamente, usabas el fax o el télex (si eres muy joven estas tecnologías te parecerán del Pleistoceno). Si querías enviar grandes cantidades de datos… simplemente no podías.
Las redes de comunicación eran centralizadas. Esto significa que si un nodo importante caía (por ejemplo, una central telefónica), gran parte de la red podía quedar inutilizada. En plena Guerra Fría, esto era un problema serio: ¿qué pasaría si un ataque destruyera los centros de comunicación?
Ahí empieza realmente la historia de Internet.
La idea clave: una red descentralizada
En los años 60, en plena tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética, el Departamento de Defensa estadounidense creó la ARPA (Advanced Research Projects Agency) para impulsar proyectos tecnológicos avanzados.
Uno de los científicos clave fue J.C.R. Licklider, del MIT. En 1962 habló por primera vez de una “Red Galáctica” donde los ordenadores estarían conectados y podrían compartir información. Era una idea muy adelantada a su tiempo.
Otro nombre fundamental es Paul Baran, quien propuso una red descentralizada basada en dividir la información en pequeños bloques que viajarían por rutas distintas. De forma paralela, en el Reino Unido, Donald Davies desarrolló la misma idea y acuñó el término “packet switching” (conmutación de paquetes).
La clave era esta: en lugar de enviar un mensaje completo por una sola ruta, dividirlo en paquetes pequeños que pudieran tomar distintos caminos y reconstruirse al llegar al destino. Si una parte de la red fallaba, los paquetes podrían rodear la zona afectada. Algo parecido a una red de carreteras.
El nacimiento de ARPANET (1969)
El proyecto se puso en marcha bajo el nombre de ARPANET.
Las primeras universidades conectadas fueron:
UCLA (Universidad de California en Los Ángeles)
Stanford Research Institute
Universidad de California en Santa Bárbara
Universidad de Utah
La fecha histórica fue el 29 de octubre de 1969.
Ese día se envió el primer mensaje entre UCLA y el Stanford Research Institute. El intento era escribir “LOGIN”. El sistema se cayó tras enviar solo las dos primeras letras: “LO”. Para que luego te quejes de tu proveedor de Internet.
Así que el primer mensaje de Internet fue, literalmente, “LO”. Casi poético.
A partir de ahí, la red empezó a crecer poco a poco. En 1971 ya había 15 nodos conectados.
El protocolo que lo cambió todo: TCP/IP (1973–1983)
Para que distintas redes pudieran comunicarse entre sí, hacía falta un lenguaje común.
Aquí entran en escena Vinton Cerf y Robert Kahn, quienes desarrollaron el protocolo TCP/IP en 1973. Este conjunto de reglas permitía que redes diferentes se conectaran formando una “red de redes”. No entraré en detalles, pero se trata de la base que, hoy por hoy, sigue dominando nuestras comunicaciones.
El 1 de enero de 1983 se considera el “cumpleaños oficial” de Internet, cuando ARPANET adoptó TCP/IP como estándar.
Ese día nació realmente Internet tal y como la conocemos.
El primer correo electrónico y la primera comunicación transoceánica
En 1971, Ray Tomlinson envió el primer correo electrónico y decidió usar el símbolo @ para separar usuario y servidor. Un pequeño detalle que cambiaría el mundo.
En 1973 se realizó la primera conexión transoceánica entre Estados Unidos y el Reino Unido, ampliando ARPANET más allá del continente americano. La comunicación se realizó vía satélite. La red empezaba a globalizarse.
La creación de la World Wide Web (1989–1991)
Aunque Internet ya existía, no era fácil de usar. Hacía falta saber comandos técnicos. No había páginas web como las conocemos.
En 1989, en el CERN (Suiza), un científico británico llamado Tim Berners-Lee propuso un sistema para compartir información entre investigadores usando hipertexto.
Así nació la World Wide Web.
Berners-Lee creó:
El lenguaje HTML
El protocolo HTTP
El primer navegador
El primer servidor web
La primera página web se publicó en 1991 y explicaba qué era la Web y cómo usarla.
En 1993, el navegador Mosaic hizo que la Web fuera visual y accesible para el público general. A partir de ahí, el crecimiento fue explosivo.
Infraestructura: los cimientos invisibles
Internet no es algo etéreo flotando en el aire, necesitaba de una infraestructura física enorme. Desde el primer momento se necesitaron:
Kilómetros de cable coaxial
Centros de datos
Satélites de comunicación
Más tarde, fibra óptica
Hoy existen más de 1,3 millones de kilómetros de cables submarinos cruzando océanos. Por ellos viaja más del 95% del tráfico internacional de datos.
En los años 70, la velocidad de conexión se medía en kilobits por segundo. Hoy hablamos de gigabits por segundo en hogares y terabits por segundo en conexiones troncales.
En 1980, el tráfico global de datos era casi insignificante comparado con hoy. Actualmente se mueven cientos de exabytes al mes (un exabyte es un millón de terabytes).
El contraste es brutal.
De cuatro nodos a miles de millones de dispositivos
En 1969 había 4 ordenadores conectados.
Hoy hay más de 5.000 millones de personas conectadas a Internet y decenas de miles de millones de dispositivos (móviles, ordenadores, sensores, coches, electrodomésticos…).
Lo que empezó como un proyecto militar y académico es ahora la columna vertebral de la economía mundial.
Internet en la literatura y el cine
Curiosamente, mientras Internet nacía, la ficción ya lo estaba imaginando.
En 1984, William Gibson publicó Neuromancer, donde acuñó el término “ciberespacio”. Su visión era oscura, llena de hackers y corporaciones dominantes, pero con una esencia asombrosamente parecida a la realidad. Se trata de una de las obras que más han influido en nuestra sociedad, aunque resulta irónico que muchas personas ni siquiera hayan oído hablar de ella.
Películas como Juegos de guerra (1983) mostraban a jóvenes conectándose a redes militares por módem. En Tron (1982), el protagonista entra literalmente en el mundo digital.
En los 90, cuando Internet empezaba a popularizarse, llegaron películas como:
La red (1995), con Sandra Bullock, que mostraba el miedo a la identidad digital.
Hackers (1995), con una visión muy estilizada y moderna, aunque poco realista.
Matrix (1999), que llevó la idea de realidad virtual a otro nivel filosófico.
Muchas de estas obras exageraban las capacidades técnicas. Hackear no es cuestión de teclear muy rápido con música electrónica de fondo. Pero sí captaron algo real: que estábamos entrando en una nueva era.
La verdadera revolución
La gran revolución de Internet no fue solo conectar máquinas, sino conectar personas. Permitió democratizar el acceso a la información, crear nuevas industrias, cambiar la forma en que trabajamos, aprendemos y nos relacionamos.
También ha traído problemas: desinformación, adicción, vigilancia masiva, ciberdelincuencia. Como toda tecnología poderosa, no es buena ni mala por sí misma. Depende de cómo la usemos.
Desde aquel humilde “LO” en 1969 hasta los miles de millones de mensajes que se envían cada segundo hoy, han pasado apenas unas décadas.
Y si algo nos enseña su historia es que las revoluciones más grandes no siempre empiezan con fuegos artificiales. A veces empiezan con dos letras y un ordenador que se cuelga.
“LO”.
Y el resto, como suele decirse, es historia.






Antes de tener mi propio acceso a Internet pude probarlo en la Universidad de Valencia gracias a que un amigo llevaba el aula de informática de la Facultad de Biología...alli probé ese primer navegador web, Mosaic y me dije: esto lo va a cambiar todo....y mira donde estamos...ahora me está pasando algo parecido con el tsunami de los modelos de IA, no hay vuelta atrás....
Antes de Internet ya algunos andabamos conectando nuestros Atari STfm ccn modem a BBS...incluso recuerdo estar subscrito a una BBS de pago llamada Fonocom que estaba en BCN pero que tenia conexión con la red IBERPAC de Telefonica. Así con una llamada local podias usar su nodo de Barcelona. Todo en modo texto con un emulador de terminal...habian proto foros. Otra red popular era Fidonet....y es que uno ya con 61 años ha visto el nacimiento de muchas tecnologias. Enhorabuena por el articulo.....me gustó.